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El Tiempo

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El tiempo en Los Alamos
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índiceRecibimos una colaboración traducida en una historia verídica transformada en un pequeño cuento, pero , real.- Quien podría decir que allí existe Magia?, …

pero así es ,me explico :…

“En un pueblito llamado Los Álamos, una hermosa niña, a quien le gustaba la naturaleza y especialmente el campo, se sentía muy afortunada porque su Padre tenia un campo al que regularmente iba. Un día ella ve que su padre se prepara para salir al campo, el perro saltaba y movía su cola porque se acercaba la hora de salir a disfrutar de la libertad.

Con todo eso, ella se inquieta cada vez mas así es que, insiste en acompañarlo. Su padre le dice con su infinita ternura: “Pídale permiso a la Madre“… corriendo y con ansias, la niña va donde su madre, quien apaciblemente tejía en su sillón favorito. A su madre le causó extrañeza que la niña quisiera hacer ese viaje, ya que a ella no le gustaba el campo, y entonces le decía : ¿…A qué vas a ir al campo… ? …la niña con sus ojos llorosos por la ansiedad, esperaba la respuesta de su madre, quien a regañadientes le dijo : “Bueno, anda ve con tu padre, pero con cuidado…”. Entonces con saltos de alegría la niña pasaba a la otra etapa…que era conseguir un caballo.

Y cómo lo hacía…? cruzando la calle hacia donde Don Manuel, un amable vecino, de esos viejitos bonachones, quien también veía con ternura a ésta niña que luchaba por conseguir su objetivo, que era emprender la aventura de ir al campo con su Padre, cual Sancho al lado de Don Quijote en busca de aventuras…

Don Manuel amablemente a su petición le contestaba: ¡Bueno¡…pero tengo que ir donde mi hermana a buscar el caballo…”. Así es que, era todo un engranaje que se echaba a andar, para cumplir los sueños de ésta hermosa niña.

Al cabo de un rato aparecía Don Manuel, con su caballo marrón oscuro, ambos con paso cancino, mientras la niña saltaba de alegría, pronto iría a preparar su caballo.

Era muy inteligente y diligente, con notorio entusiasmo le ponía al caballo todos los aperos pieza por pieza, con la ayuda y sonrisa de su Padre, quien parecía admirarla por su valentía y determinación … Cuando ya todo estaba listo, partían ambos con silenciosa complicidad, camino abajo hacia el campo por aquellos senderos caprichosos, era todo una aventura, los árboles, el canto de los pajaritos, el polvo del camino, el olor de los caballos, todo era grandioso.

Al cabo de un rato llegaban a su campo, por el cual pasaba un río que al pasar, envolvía todo con su música al besar las piedras y por las orillas los sauces se doblegaban a sus pies… era grandioso.

Todo bien, todo soñado, el corazón regocijado de tanta maravilla, y así pasaban las horas, hasta que de pronto, la niña comienza a sentir hambre… luego…mucha hambre y cuando recapacita, se da cuenta que con la emoción, no pidió, ni siquiera pensó que debía llevar algo para comer, entonces le dice a su padre: … “Papi… tengo hambre…mucha hambre… hace mucho rato…ya no doy más¡” .

Su Padre como de costumbre, la mira y se sonríe con aquella infinita dulzura y sabiduría que lo caracterizaba… y en pocas palabras, mete su mano en un bolso que llevaba en un costado y saca un jarrito, una cuchara y una bolsita pequeña, la niña lo mira con curiosidad y el padre le dice… “vamos” dirigiéndose unos pasos mas allá, a un cristalino chorrillo de agua de vertiente, entonces llena el jarrito… abre la bolsita, y era .nada menos que Harina Tostada.

Una simple agua con harina tostada, quedó grababa en su mente y corazón, pues la niña atesoró para siempre el recuerdo de aquel día, que junto a su Padre, bebió una “Mágica Agua con Harina Tostada”, que él sacó de su saco mágico.- Cuento de Xenia.

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